{"id":596,"date":"2025-07-13T11:00:52","date_gmt":"2025-07-13T14:00:52","guid":{"rendered":"https:\/\/proyectotango.com.ar\/?p=596"},"modified":"2025-06-18T13:17:51","modified_gmt":"2025-06-18T16:17:51","slug":"la-esquina-de-almagro-en-la-que-se-entrecruzan-el-futbol-y-las-historias-tangueras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/proyectotango.com.ar\/?p=596","title":{"rendered":"La esquina de Almagro en la que se entrecruzan el f\u00fatbol y las historias tangueras"},"content":{"rendered":"El Caf\u00e9 Bar El Bander\u00edn naci\u00f3 en 1923 como despacho de provisiones y fiambrer\u00eda bajo el nombre de El Asturiano. Sus fundadores, el matrimonio Riesco, eran oriundos de Cangas de Narcea, Asturias. La familia Riesco administr\u00f3 el negocio durante casi una centuria. Con mucho trabajo pero sobre todo, con natural donaire, don Justo y do\u00f1a Mar\u00eda transformaron su emprendimiento en un cl\u00e1sico entre los vecinos de Almagro. Y para cuando los primeros Riesco se pusieron mayores, los sucedi\u00f3 su hijo: Mario.\r\n\r\nPero pasaron cosas. Durante la d\u00e9cada de 1960, se permiti\u00f3 la instalaci\u00f3n de grandes supermercados dentro de la ciudad. El perjuicio comercial causado a los peque\u00f1os almacenes result\u00f3 letal. Nuevos y for\u00e1neos h\u00e1bitos de consumo transformaron la din\u00e1mica vecinal. <b>Cientos de negocios de cercan\u00eda, con historias forjadas por familias reconocibles, se vieron obligadas a bajar sus persianas a causa de la apertura de mega lugares impersonales y an\u00f3nimos.<\/b> Estas primeras brisas globalizadoras pudieron con la identidad de muchas barriadas. Para bien de Almagro, Mario Riesco mantuvo abierta y preserv\u00f3 la construcci\u00f3n de la esquina de Billinghurst y Guardia Vieja. Aunque la reconvirti\u00f3 en un caf\u00e9 bar.\r\n\r\nY fue un detalle de color, m\u00ednimo e inconsciente, lo que cambi\u00f3 para siempre la suerte del lugar. <b>Me refiero a la decisi\u00f3n de Mario de colgar banderines de River Plate, el club de sus amores.<\/b> Pronto los vecinos, entusiasmados por la idea, le fueron acercando otros seg\u00fan sus favoritismos. As\u00ed se arm\u00f3 la colecci\u00f3n que dio paso al natural cambio de nombre del negocio<b>. A mediados de los \u201870 el boliche adquiri\u00f3 su denominaci\u00f3n definitiva: El Bander\u00edn.<\/b>\r\n\r\nA los fan\u00e1ticos del f\u00fatbol local, los siguieron turistas del exterior. El bar complet\u00f3 sus paredes con estandartes de todos los rincones del mundo. Y las mesas fueron ocup\u00e1ndose con ex futbolistas, periodistas deportivos y artistas famosos. Entre tantos, pasaron por El Bander\u00edn: Adolfo Pedernera, Daniel Passarella, Ariel Ortega, Pascualito P\u00e9rez, Tato Bores y Diego Capusotto.\r\n\r\nCon los a\u00f1os a Mario tambi\u00e9n lo sucedi\u00f3 su hijo: Silvio. Fue este representante de la tercera generaci\u00f3n de los Riesco quien inici\u00f3 un cambio en el, hasta ese momento, rumbo del negocio familiar. En una oportunidad Silvio se encontr\u00f3 disminuido f\u00edsicamente para realizar las tareas que exig\u00eda el bar. Le pregunt\u00f3 entonces a Luis Sarni, un taxista que se aquerenciaba a diario en busca de un caf\u00e9 con leche con medialunas, si quer\u00eda darle una mano al t\u00e9rmino de su jornada. Luis fue asumiendo cada vez m\u00e1s labores y as\u00ed, con naturalidad, entre viejos conocidos, a mediados de 2019 se concluy\u00f3 con el traspaso societario.\r\n<p class=\"paragraph\" data-mrf-recirculation=\"Links inline\">En 2023 los Sarni se dieron el gusto de festejar <b>el centenario de El Bander\u00edn.<\/b> Hago menci\u00f3n al hecho porque existe una confusi\u00f3n con respecto a la antig\u00fcedad del local. El cartel comercial de la ochava recuerda la celebraci\u00f3n, en el a\u00f1o 1999, del cumplea\u00f1os setenta. Reza: 1929-1999. <b>Me cont\u00f3 Luis que fue por equivocaci\u00f3n de su autor, el maestro fileteador Martiniano Arce, y que nunca nadie se anim\u00f3 a meter mano para enmendar el error del gran artista porte\u00f1o.<\/b><\/p>\r\n<p class=\"paragraph\" data-mrf-recirculation=\"Links inline\">Los Sarni le hicieron reformas al local. Lo que se mantuvo inalterable son los <b>m\u00e1s de quinientos banderines.<\/b> Pero no son estos estandartes los que vengo a recordar. S\u00ed, otras banderas. Pabellones nacionales clavados en puertos de todo el mundo por un marino mercante de la antigua Empresa L\u00edneas Mar\u00edtimas Argentinas (ELMA): <b>Cacho Luna.<\/b><\/p>\r\n<p class=\"paragraph\" data-mrf-recirculation=\"Links inline\">A Cacho Luna lo conoc\u00ed en 2013 en el Almagro Tango Club. La noche que su \u00edntimo amigo, el cantor de tango Osvaldo Peredo, se present\u00f3 junto a la Orquesta T\u00edpica Almagro. El club vend\u00eda las ubicaciones en mesas para cuatro personas. Nosotros \u00e9ramos tres. Quedaba una silla vac\u00eda. Y Peredo, a quien conoc\u00edamos bien, ubic\u00f3 a Cacho con nosotros. Estoy hablando de una persona que rondaba por entonces los ochenta a\u00f1os. Muy bien llevados, por cierto. Antes de comenzar el show intercambiamos algunas palabras. Entre tango y tango Cacho nos iba diciendo autor de la m\u00fasica, poeta de la letra, a\u00f1o y cantante de la primera grabaci\u00f3n. Cuando la funci\u00f3n termin\u00f3 se levant\u00f3, pidi\u00f3 disculpas por abandonar la mesa y se fue hacia la trastienda a saludar a su <i>gomia<\/i> de la juventud.<\/p>\r\n<p class=\"paragraph\" data-mrf-recirculation=\"Links inline\">La estampa y sabidur\u00eda de este buen hombre me qued\u00f3 grabada. Meses m\u00e1s tarde, con amigos directores de cine y fotograf\u00eda participamos del Concurso de Cortos \u201cUn barrio de pel\u00edcula\u201d. Yo escrib\u00ed el guion que result\u00f3 ganador de la Comuna 5. Es la historia <b>de un tango maldito que produce conjuros a todo aqu\u00e9l que lo cante, toque o silbe.<\/b> El corto lo produjo el INCAA y se film\u00f3 en locaciones representativas de Almagro. El papel protag\u00f3nico lo actu\u00f3 Osvaldo Peredo, que hac\u00eda de s\u00ed mismo. Una escena la rodamos en El Bander\u00edn que, en ese entonces, estaba al cuidado de Silvio, el \u00faltimo de la dinast\u00eda Riesco.<\/p>\r\n<p class=\"paragraph\" data-mrf-recirculation=\"Links inline\">La situaci\u00f3n requer\u00eda la participaci\u00f3n de un personaje secundario. Con poco texto. Un bolo. Hab\u00eda que representar a un viejo amigo de Osvaldo. No resultaba f\u00e1cil dar con el actor adecuado. <b>No quer\u00edamos incomodar a ning\u00fan actor octogenario<\/b>, en una noche fr\u00eda de agosto, para aparecer unos pocos segundos en un cuadro menor de la historia. Fue entonces cuando me acord\u00e9 de Cacho y, dada su larga amistad con el protagonista, le propuse la escena.<\/p>\r\n<p class=\"paragraph\" data-mrf-recirculation=\"Links inline\">La toma la hicimos un domingo, cerca de las 21, el bar estaba cerrado y a disposici\u00f3n de la producci\u00f3n. Las adyacencias vac\u00edas. Todo era silencio. La gente estaba en sus casas, guardados todos, a la espera de los goles de la fecha por televisi\u00f3n. El \u00fanico movimiento en la esquina de Billinghurst y Guardia Vieja lo aport\u00e1bamos los t\u00e9cnicos y miembros del staff. El guion marcaba que este personaje de reparto se encontraba en un boliche en la previa para ir de milonga. Cacho Luna cumpli\u00f3 con la consigna. A la hora se\u00f1alada hizo su arribo acompa\u00f1ado por Celia, su hija. <b>Vest\u00eda un elegante traje y timbos de bailar\u00edn<\/b>. No quisimos demorarlo. No bien entr\u00f3 le colocamos el micr\u00f3fono corbatero por debajo de la camisa y le pedimos que dijera unas palabras. Lo que sea. S\u00f3lo quer\u00edamos probar sonido. <b>Pedimos silencio. Acci\u00f3n.<\/b><\/p>\r\n<p class=\"paragraph\" data-mrf-recirculation=\"Links inline\">Una hora m\u00e1s tarde<b> Cacho call\u00f3 <\/b>y pregunt\u00f3 si todo estaba bien. Su misa hab\u00eda sido seguida con respetuoso silencio y atenci\u00f3n por una feligres\u00eda, ya evangelizada, de un domingo de Luna Cacho. Cacho, milonguero de salones y carnavales, nos narr\u00f3 su vida. Las varias vueltas al mundo embarcado en buques de la ELMA. <b>Viajes donde ense\u00f1\u00f3 a milonguear a nativos de Auckland, Mumbai, Hanoi o Bangkok.<\/b> Luna fue un porte\u00f1o pirata que sali\u00f3 de nuestros diques para clavar la bandera argentina en cu\u00e1nto puerto toc\u00f3. Un Hip\u00f3lito Bouchard del siglo XX. Destino que alcanzaba, bajaba a tierra en busca de bares portuarios.<b> Y siempre encontraba m\u00fasicos que supieran tocar un tango. <\/b>Entonces con los primeros acordes sacaba a bailar a una lugare\u00f1a y ah\u00ed nom\u00e1s se armaba el bailongo.<\/p>\r\n<p class=\"paragraph\" data-mrf-recirculation=\"Links inline\">Mientras Cacho hablaba, los banderines de clubes de f\u00fatbol transmutaron en ense\u00f1as de rec\u00f3nditos puertos donde este corsario porte\u00f1o hab\u00eda llevado nuestra cultura. <b>Por pura impericia de nuestra parte, su charla no qued\u00f3 grabada.<\/b> Fue una clase de historia para hacer circular por las escuelas secundarias.<\/p>\r\n<p class=\"paragraph\" data-mrf-recirculation=\"Links inline\">Hace unos a\u00f1os que Cacho parti\u00f3 para siempre. All\u00ed en la dimensi\u00f3n en que haya echado anclas estar\u00e1 organizando una milonga. Para los pocos afortunados que estuvimos presentes esa noche, el Caf\u00e9-Bar El Bander\u00edn siempre ser\u00e1 el lugar donde un Cacho <b>nos ense\u00f1\u00f3 todo Buenos Aires.<\/b><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Caf\u00e9 Bar El Bander\u00edn naci\u00f3 en 1923 como despacho de provisiones y fiambrer\u00eda bajo el nombre de El Asturiano. Sus fundadores, el matrimonio Riesco, eran oriundos de Cangas de Narcea, Asturias. La familia Riesco administr\u00f3 el negocio durante casi una centuria. 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